Si tu gato apenas se acerca al bebedero, no estás solo: muchos gatos beben poco de forma natural. Aun así, mantenerse hidratado es importante para su salud, sobre todo para los riñones y las vías urinarias. Estas son siete cosas que puedes probar en casa.
1. Separa el agua de la comida
A muchos gatos no les gusta beber junto a su comedero. Coloca el agua en otro punto de la casa, lejos del plato de comida y de su arenero.
2. Usa un recipiente ancho y limpio
Algunos gatos se molestan cuando los bigotes tocan los bordes. Un recipiente ancho y poco profundo suele resultarles más cómodo. Lávalo a diario: el agua con restos de comida o saliva les resulta poco apetecible.
3. Prueba el acero inoxidable o la cerámica
El plástico puede retener olores y arañazos donde se acumulan bacterias. El acero inoxidable y la cerámica son más fáciles de mantener limpios.
4. Ofrece agua en movimiento
A muchos gatos les atrae el agua que corre, quizá porque la perciben más fresca que la estancada. Por eso hay gatos que piden beber del grifo. Una fuente con sensor activa el chorro solo cuando se acerca y mantiene el agua en movimiento.
5. Coloca varios puntos de agua
Si tu casa tiene varias zonas, pon un bebedero en cada una. Cuanto más fácil sea encontrarla, más probable es que beba.
6. Cambia el agua con frecuencia
Renueva el agua cada día, o cada pocos días si usas una fuente con filtro, siguiendo las indicaciones del fabricante.
7. Añade humedad a su dieta
La comida húmeda aporta agua además de la que bebe. Pregunta a tu veterinario si es adecuada para tu gato.
Cuándo consultar al veterinario
Si tu gato bebe mucho más o mucho menos de lo habitual de forma repentina, está apático, vomita o deja de comer, consulta con tu veterinario. Estos consejos ayudan en el día a día, pero no sustituyen una revisión.
En resumen: agua limpia, en un recipiente cómodo, en varios sitios y, si es posible, en movimiento. Prueba un cambio cada vez para ver qué prefiere tu gato.